domingo, 5 de mayo de 2013

Primera Carta





Una vez quedé en verme con una señora, cubana por cierto, que vivía allá en Madrid. Y me dijo cuando acordamos la hora, que no me asustara si veía que ella no aparecía, ella era como el Renfe, "puede que tarde unos minutos pero siempre llego". La pobre mujer no había escuchado hablar de la impuntualidad de los venezolanos, pero bueno, me sirve como ejemplo. Yo prometí que te escribiría, y estoy segura de que no dudaste de ello aunque hayan pasado un par de meses. No te voy a negar que eres muy lista y el hecho de que me hayas hecho prometerte tus cuentos personalizados "solo para ti", a punto del mar de lágrimas en Barajas, justo antes de irme, ha estado en mi mente puntualmente siempre que me acuerdo de ti.